3/03/2007

ENTREVISTA A HERMÁN AGUILÓ A LA NACION DOMINGO

Conocido como el líder de la facción más violenta del MIR, habla de los atentados en que participó, entrega datos inéditos de los últimos momentos de Miguel Enríquez, critica a sus ex compañeros que hoy están en la Concertación y revela pasajes de sus casi 20 años de clandestinidad. Además, responde a las acusaciones que lo señalan como un doble agente.

Nación Domingo

Javier Rebolledo y Boris Bezama

Las dos décadas de clandestinidad en Chile no pasaron en vano para Hernán Aguiló. Su pausado tono y mirada taciturna imprimen en el que fuera jefe de la comisión militar del MIR un aura propia de un ex revolucionario, quien tuvo la difícil misión de organizar el partido en plena Operación Retorno.

En su casa de La Reina y en la primera entrevista que concede a un medio de comunicación tras 34 años de silencio, Nancho –como le dicen sus amigos– entrega detalles del Movimiento de Izquierda Revolucionaria y revela pasajes inéditos de su encarcelamiento en Argentina, del que sólo pudo zafarse gracias a la ayuda de un ministro del Gobierno de Raúl Alfonsín.

Sólo en 1992, este hombre de 60 años, uno de los más buscados por la dictadura, legalizó sus documentos y se reinsertó en la sociedad chilena, para lo cual debió terminar de estudiar Ingeniería en la Usach. Inmediatamente después, un amigo suyo de derecha le brindó ayuda en el primer tiempo y lo contrató en su empresa ambiental. Desde ahí su vida le cambió en “180 grados” y también a sus dos hijos, con los que vivía a fines de los ’80 en plena clandestinidad. El mayor, quien es físico de la UC, debió dar exámenes libres de los ocho años de enseñanza básica, porque mientras estudió lo hizo bajo identidad falsa. Eso formaba parte de la vida de los revolucionarios, de la que Aguiló no se arrepiente de nada. “Me hago responsable de todo el accionar político y armado”, sentencia el ex dirigente mirista. Y lo hace con la convicción propia de un hombre que está consciente de lo que significó esa guerra insensata contra los poderosos organismos represivos de la dictadura, que tuvo gravísimos costos humanos para cientos de combatientes idealistas que pensaban en hacer de Chile un segundo Vietnam. “Fue un acto de voluntarismo de todos nosotros plantear que el MIR no debía asilarse. Y Miguel Enríquez vanguardizó ese proceso”, sentencia Aguiló en su histórico mea culpa con LND.

–¿Qué significa para usted hablar públicamente después de más de tres décadas y con el peso que debe tener para quien fuera el responsable del MIR en Chile tras la muerte de Miguel Enríquez?

–Yo no había dado nunca una entrevista, por dos razones: una, porque es difícil hablar después de una derrota tan profunda de los revolucionarios en Chile y América Latina. Y dos, porque a partir de esta derrota se pueden hacer malas interpretaciones y sacar cosas fueras de contexto.

–La historia del MIR incluye no sólo derrotas, sino también muchas muertes, sacrificio de militantes que debieron hasta dejar a sus hijos para retornar a Chile. ¿Cuál es el recuerdo más duro que tiene de esos años?

–Sin duda, lo humano es lo más duro. Es complicado recordar la muerte de tantos compañeros, a muchos de los cuales les debo la vida. Yo estoy vivo porque revolucionarios ejemplares como Anselmo Radrigán, el loro Matías, el guatón Renato y Germán Cortés no hablaron durante la tortura. Hay otros que sobrevivieron a la tortura y también tuvieron un comportamiento ejemplar como el caso de Haydeé Palma. Estoy vivo por 30 ó 40 personas que tuvieron un comportamiento ejemplar.

–En sus comienzos como militante, ¿pensó alguna vez que iba a terminar viviendo en un país capitalista?

–Entré al MIR en 1968 y después de egresar de Ingeniería de la Universidad Técnica decidí profesionalizarme y dedicarme por entero a las tareas de la revolución. Todos los militantes del MIR que adquirieron ese compromiso nunca pensaron que iban a terminar insertos en el capitalismo.

–Con la distancia del tiempo, ¿cuál es la autocrítica que hace del MIR?

–Nos formados en el MIR, que era un partido leninista que surgió a la vida política oponiéndose a la conducción transformista en el campo popular. El MIR desde su fundación levantó un programa socialista y la necesidad de conquistar el poder para poder iniciar este proceso. En esa concepción leninista se desarrollaban todas las formas de lucha para poder conquistar el poder, pero pensado como un proceso largo y que iba a tomar la forma de una guerra popular.

“MIGUEL SE IBA A ASILAR”

–¿Cuándo comenzó a realizar trabajo militar en Chile?

–Después del golpe empecé a realizar tareas de reconstrucción del partido. Trabajé un largo período con Dagoberto Pérez hasta su muerte en Malloco. El desarrollo de la lucha armada solo fue a partir del 78-79. Durante el 73, 74 y 75 el MIR no logró eludir el acoso represivo donde son tomados prisioneros alrededor de mil militantes. El MIR no tuvo capacidad de respuesta inmediata después del golpe, ni siquiera de replegarse ordenadamente y, por lo mismo, no logó organizar la resistencia como lo señalaban sus documentos.

–Entonces, ¿todo ese proceso fue un desastre?

–Comenzaron a llegar a Santiago compañeros de todo Chile, porque no podían sostenerse en las localidades donde trabajaban. Y esto pasaba porque muchos de los cuadros y dirigentes medios del MIR no eran naturales de esos lugares. Entonces, un porcentaje alto terminó replegado en Santiago. La clandestinidad que debió ser natural e inserta en el movimiento se transformó en carnés falsos, fachadas falsas, ayudas para arrendar casas. Se formaron “colonias” con los compañeros de provincias, muchos de ellos metidos en una pensión.

–¿Las “colonias” de militantes replegados en Santiago fue el primer gran error del exterminio que vivió el MIR?

–Las colonias son una consecuencia de la inadecuada relación con el movimiento de masas y no una causa. Empezaron a golpearnos, lo que se vio facilitado por traidores como la flaca Alejandra. En menor medida por compañeros que no siempre tuvieron un buen comportamiento y soltaron algo de información. Fue una combinación de cosas. Fue fácil para la DINA y la SIFA, en ese momento, cercar al partido.

–¿Qué connotación tiene para usted los militantes que colaboraron, entendiendo que muchos de ellos fueron torturados?

–El MIR, en ese momento, tenía como política que los compañeros no debían hablar en la tortura. Luego, el MIR tuvo la política de distinguir aquellos que habían tenido una colaboración abierta con aquellos que tuvieron debilidades dentro de las torturas. Entonces, a éstos se les daba la oportunidad de reincorporarse al partido, de hacer un proceso de remilitancia.

–El lema popularizado en ese tiempo por Miguel Enríquez fue “el MIR no se asila”, lo que conllevó la muerte de muchos militantes que debieron resistir la represión.

–Poco antes de su muerte, Miguel empieza a plantearse que había un repliegue mucho más profundo en el movimiento de masas.

–¿Y él pensó en asilarse?

–Sí, ya se empieza a conversar la idea de que Miguel tiene que salir del país, porque la situación y el proceso de la reorganización de la resistencia no daba para que se mantuviera en el país. La muerte en combate de Miguel se desarrolla en una casa con fachada falsa. Todos sus moradores buscados, todos clandestinos e ilegales. Fue un proceso de gran arrojo el encabezar la resistencia de Chile, pero la realidad indica otra cosa. Él dio el ejemplo, el MIR no se asila, vanguardizó ese proceso, pero si uno lo ve históricamente es un acto de voluntarismo de todos nosotros. No lo critico porque ninguno planteó algo distinto.

MALLOCO Y SU ASCENSO

–En 1975, la dirección clandestina del MIR fue descubierta en Malloco y estuvo a punto de desaparecer.

–Claro. Eso demostró que es aún más profunda la derrota, porque ahí estuvo a punto de cortarse la continuidad histórica del MIR. En ese momento fui el único miembro de la comisión política que quedó en Chile.

–Con la salida de Pascal Allende, usted queda a cargo del partido en Chile y todos los que están cerca suyo caen presos o muertos. ¿A qué atribuye que se haya salvado de caer en manos de la dictadura?

–A dos cosas. Fui un buen conspirador en el sentido que nunca me vinculé a sectores quemados del partido.

–¿Cuáles eran esos sectores quemados?

–Por ejemplo los familiares de detenidos desaparecidos, los propios familiares de los miristas, los militantes de otros partidos de izquierda. Nunca me vi ni siquiera con mis propios familiares.

–¿Hasta cuándo realizó acciones armadas?

–Hasta 1986. Hacia adelante nosotros no desarrollamos más acciones.

–¿Le siguen gustando las armas?

–Si yo no soy un milico [ríe]. Me vinculé a la lucha armada porque era una necesidad. A mí no me gustan las armas y no me gusta la violencia.

–¿Es bueno para los tiros?

–No sé, más o menos [ríe nuevamente].

–¿Es verdad que supervisaba gran cantidad de las acciones que se llevaron a cabo.

–Algunas de las acciones, no todas.

–¿Cómo se reaccionaba cuando alguna acción no resultaba?

–Se buscaban los errores de planificación o retirada.

–Tuvo participación en el atentado en contra de Roger Vergara

–Eso estuvo a cargo de Hugo Ratier, pero todo el accionar armado de la época fue apoyado por la dirección interior del MIR y la Comisión Política en su conjunto.

–¿Y de qué acciones tuvo a cargo?

–Tuve participación en la planificación de algunas expropiaciones y en el triple asalto.

–¿Siempre fue partidario de organizar focos guerrilleros?

–Después de la represión de Nahuelbuta y Neltume se planteó reorganizar la fuerza del MIR. Ahí yo fui partidario de reorganizar el partido, generar el apoyo social y después trabajar en la guerrilla. En ese momento, algunos compañeros que están en la Concertación me acusaron de que yo estaba en contra de la guerrilla.

CAROL URZÚA Y LA DIVISIÓN DEL MIR

-¿Estaba en Chile para el atentado al general Carol Urzúa?

–Venía entrando a Chile.

–¿Participó de la organización?

–No.

–¿Cuál fue su evaluación?

–Después de los resultados no lo valoramos como un acierto político. Se cruzaba con que al interior del MIR había tendencias que se oponían a las formas de lucha armada, que no era mi caso. Nos quedamos con la idea de que el avanzar a saltos a través del accionar armado era una forma de acumulación más rápido de fuerzas.

–Sobre usted se han tejido una serie de mitos en el MIR. Incluso se le acusa de haber sido doble agente. ¿Por qué cree que circula esa versión?

–Eso surge de un grupo minoritario de compañeros y tiene que ver con la derrota. Buscar otras razones no tiene sentido. En algún momento se dijo que Haydée Palma, Hugo Ratier y René Valenzuela eran infiltrados, son corrillos sin base concreta.

–Su situación judicial en Chillán y estos corrillos, como los llama usted, ¿tienen que ver con que esté dando por primera vez una entrevista?

–No tiene que ver con eso.

–Gastón Muñoz, del MIR Político, asegura que luego de la división quedó sin nada, completamente desprovisto, sin contactos ni dinero.

–Previo a la división del MIR hubo una reunión del comité central en Argentina en 1985. Ahí se formó un secretariado interior compuesto por Gastón Muñoz, Osvaldo Torres, Manuel Gahona, José Miguel Hernández y yo a cargo del secretariado interior. Alcanzamos a tener sólo una reunión en Chile. Para esa reunión me llegó una cierta cantidad de dinero. Les dije que ese era el dinero disponible y se distribuyó de acuerdo a las tareas de cada uno.

–¿Tiene la conciencia tranquila?

–Sí la tengo. Nunca oculté recursos independiente de que mis compañeros no estuvieran en mi posición política.

–¿Qué se decidió en la reunión de Buenos Aires?

–Ese secretariado interior que no era mayoría en el comité central aprobó que se iba a seguir impulsando la política de Rebelión Popular, que implicaba seguir desarrollando todas las formas de lucha.

–Después del quiebre del MIR Político y Militar, ¿qué sucedió?

-El MIR Político se fue derechamente en alianza con la Concertación. Por eso Osvaldo Torres es concejal del PS; Y Roberto Moreno es asesor del ministerio del Interior. En todo caso, son opciones personales, pero debieron haber planteado antes que esa era su opción política. Cuando Osvaldo Torres volvió a Chile fue ayudante mío.

–¿Cuál es su autocrítica?

–Yo fui parte de los errores y los asumo colectiva e individualmente. Otra cosa es que me haga cargo de todos los errores del MIR. Si Osvaldo Torres, Roberto Moreno, Gastón Muñoz y Nelson Gutiérrez hubiesen dicho en el ’74 “no estamos de acuerdo con el desarrollo de la resistencia popular, si se hubiesen opuesto a la Operación Retorno y si se hubiesen manifestado en contra de todas las formas de lucha", como lo hizo Ominami en su oportunidad, hubiese sido distinto.

–¿La responsabilidad de la Operación Retorno es de todos ustedes?

–De todos.

–¿Cree que lo deberían hacer todos como lo está haciendo usted?

–Sí. Yo lo hago porque me siento bien con lo que hice. Puede ser un aporte para el futuro. Internamente siento ahora el deber de estar tranquilo conmigo mismo.

-¿Debieron parar las acciones armadas antes?

–Debimos detenerlas antes. Así se habría evitado la muerte de más militantes. En forma voluntarista tratamos de forzar situaciones que a la larga no lograron revertir nada y que agregaron un costo adicional en lo humano que se podría haber evitado.

AMIGOS Y BACHELET

–René Valenzuela estaba a cargo de entregarle las platas desde afuera. ¿Cómo era la relación con ellos?

–Muy buena.

–¿Y ahora?

–Soy amigo de Valenzuela, de Andrés Pascal, de Manuel Cavieses y de muchos más.

–¿Es amigo de Marco Enríquez-Ominami?

–Lo conozco.

–¿Le interesa la política? ¿Se mantiene informado?

–Me mantengo informado. Es fácil porque en este país no pasa prácticamente nada.

–¿Votó en las presidenciales?

–No estoy inscrito. Ahí hay otra diferencia, porque no creo en este sistema.

–¿No cree que era mejor un Gobierno de Bachelet que el de un inversionista como Sebastián Piñera?

–No habría una gran diferencia.

–¿No vio positivo que una mujer ganara las elecciones?

–No es un problema de hombre y mujer, sino de política. No soy machista, pero tampoco feminista.

–¿Aún se siente revolucionario?

–No. ¡Cómo voy a serlo si no estoy luchando por la transformación de esta sociedad! Pero no reniego de mi pasado revolucionario, con Neltume y Operación Retorno incluidos. Ésa es la diferencia con ellos. No puedo negar los sacrificios que se hicieron, porque estaría negando mis propios sentimientos y parte de mi vida.

LOS ERRORES DE LA OPERACIÓN RETORNO

–¿En pleno ’78 hubo diferencias en el seno del MIR para definir la viabilidad de la Operación Retorno?

–En el 78, no. Tras el golpe represivo en Neltume, sí. Una parte del MIR afirmaba que en Chile existía una situación prerrevolucionaria y yo no estaba de acuerdo.

–¿Finalmente aceptó la decisión de la mayoría?

–Lo que acepté fue trabajar en el partido desde abajo. En eso nos pilló después la crisis del partido, la crisis del socialismo y no pudimos rehacer nada.

–Entonces, ¿no se hace responsable, por ejemplo, del fracaso de las guerrillas de Neltume y Nahuelbuta?

–Me hago responsable, porque no le hago el quite a la historia. Los que fueron muy guerrilleristas, como Nelson Gutiérrez, con sus discursos desde La Habana, y otros que están en la Concertación, no han asumido sus errores al respecto.

–¿Qué errores se cometieron?

–Los mismos que en el ’73 y ’74: el organizar el apoyo logístico en forma de fachada sin inserción en la masas. Los errores fueron de tal magnitud que a veces la base social de apoyo era el familiar de un detenido desaparecido. Éste es el caso de Neltume. Cuando se estaba reconociendo el terreno para instalar Neltume, en ese momento regresó Pascal a Chile. Ahí se produce el golpe represivo en El Arrayán. Se quedó sin casa y vivió tres meses en la mía. Desde La Habana Gutiérrez señalaba que Andrés se debía ir a Neltume. En las conversaciones yo le decía que si se iba al monte lo matarían.

–¿Estuvo o no en contra de la Operación Retorno?

–No reniego de nada. Yo decía que el proceso tenía que ser más gradual porque había que generar una base de apoyo social, pero ante hechos consumados, ¿qué vas a hacer tú si los compañeros ya están en Chile y en Neltume? Proveerlos de recursos. Como en todo proceso de discusión, llegamos a una situación intermedia. El consenso consistió en bajar a la mitad de los compañeros a las localidades cercanas para generar base social de apoyo. Fue a la chilena, una pésima solución.

“JAMÁS TUVE CONTACTO CON LA DINA”

–¿Cómo fue vivir en la clandestinidad desde el ’73 hasta el ’92?

–Duro. Sólo tuve un contacto con mi padre en Argentina el año ’82. No pude asistir a sus funerales. Él murió el ’87 y yo estaba en la clandestinidad. Tampoco a los de mi madre, que fueron el ’89.

–En el ’75, su hija Macarena, de entonces tres años, fue secuestrada por la DINA para que usted se entregara.

–A ella le tocó vivir con dureza el período de nuestra clandestinidad. Estuvo desaparecida durante 15 días en marzo de 1975. La tuvieron en Villa Grimaldi y en un hogar de Carabineros para que yo me entregara.

–Algunos ex agentes de la DINA han señalado que durante el período de la detención de su hija, usted hizo contacto con los órganos represivos y empezó a colaborar.

–¡Nunca! ¡Nada! Jamás tuve un contacto con ellos. Es parte del juego de la contrainteligencia, que intentaba desprestigiar al movimiento revolucionario.

–¿Qué le sucedió a su hija?

–Yo estaba en Chile, pero me enteré por el New York Times que habían detenido a mi hija. En ese momento ella vivía con unos tíos y con una ex nana que la quería mucho. Cuando hice contacto indirecto con mi familia ya la habían soltado para que luego se fuera al exterior. Mi padre la fue a retirar.

–¿Qué daño sufrió?

–Tortura sicológica. Tiene un recuerdo vago de unas tías malas.

–A lo largo de sus 23 años de clandestinidad tuvo dos hijos. ¿Cómo resolvían cosas como la educación?

–Iban a la escuela con otro nombre.

–¿Cómo se lleva a cabo algo así?

–Se doblan familias. Se suplanta a todos los integrantes de una familia existente. A veces doblábamos la identidad de amigos y en general siempre íbamos cambiando de lugar. Cuando nos legalizamos en el año ’92 mi hijo José estaba pasando a octavo básico. En ese momento tuvo que dar exámenes libres desde primero a séptimo básico. Después de hacerlo ingresó al Instituto Nacional.

–¿Usted estuvo detenido?

–Sólo una vez, y fue en Argentina. Crucé a caballo por un paso fronterizo a la altura del valle del Limarí y llegué hasta Calingasta, ubicado al sudoeste de San Juan. En esa oportunidad iba junto a otro compañero que conocía el lugar.

–Una de las tesis que sostiene las sospechas de su infiltración es que sería imposible que el hombre más buscado del país hubiese sido soltado por la policía argentina, que funcionaba de la mano con la chilena

–Pero era 1984 y Alfonsín ya había asumido la Presidencia del país. El partido tenía contacto con uno de sus ministros, que era padre de un ex montonero, que a su vez era muy amigo nuestro y que conocía en lo personal. Él me ayudó a que me expulsaran de Argentina

“NO SOY INFILTRADO”

Existen dudas sobre la eventual responsabilidad que le cabría a Hernán Aguiló en la muerte de dos explosivistas del MIR -Jaime Orellana y Nelson Lagos- que habían llegado a Chile en la Operación Retorno. El abogado patrocinante de la querella, Hiram Villagra, solicitó careos entre Aguiló y dos ex miembros del Comité Central del MIR, Gastón Muñoz y Manuel Gahona, quienes afirman que al momento de su muerte los explosivistas dependían directamente de Aguiló. Versión que este último ha desmentido. El caso se emparenta con varios más ocurridos en circunstancias similares y que han abierto una pregunta fundamental ¿Por qué murieron justamente los explosivistas preparados que el MIR había traído al país?

-¿Estuvo en la casa con Orellana y Lagos antes de la explosión?

- No. Y si hubiese estado, no es causa para acusarme de agente. No soy infiltrado.

-¿Estaba en la ciudad?

-Tampoco.

-¿No dependían de usted y no los conocía?

-Yo los conocía, aunque no personalmente, pero eso no significa que dependieran de mí. Estuve con ellos en una escuela de cuadros en Constitución, pero ahí estuvimos encapuchados.

-¿Por qué se produjeron tantas muertes de gente que trabajaba con explosivos?

-Porque los explosivos son complicados.

-Otra duda se ha levantado en relación a cómo fue ascendiendo en el MIR luego de la salida de Pascal Allende. En la querella por la muerte de Guillermo Cornejo y Mario Maureira, líderes de un grupo paralelo al suyo se dice que les quitó el financiamiento. Esto les costó la vida a ellos y a por lo menos a ocho personas más.

-A Cornejo se le ordenó que se asilara porque podía estar con seguimiento. La orden en concreto vino de la Comisión Política del MIR de ese momento y lo que yo hice fue transmitirle que se asilara.

HITOS DE LA HISTORIA DEL MIR.

1973: “EL MIR NO SE ASILA”. Luego del golpe militar del 11 de septiembre, el líder del MIR, Miguel Enríquez hace célebre dicha frase para indicar que la organización se enfrentará a la dictadura.

1974: LA DELATORA. Marcia Alejandra Merino, la mítica “flaca Alejandra”, es detenida por la DINA y comienza a colaborar con el organismo represivo. Otros miristas detenidos: Emilio Iribarren “Joel”, Leonardo Shneider “El Barba”y Gloria Uribe “Carola”, son “dados vuelta” por la DINA y delatan a ex compañeros. La psicosis cunde.

1974: MUERE MIGUEL ENRÍQUEZ. El 5 de octubre mientras se ocultaba en una casa de calle Santa Fe en la comuna de San Miguel es asesinado el líder del MIR. Su muerte es un golpe desmoralizador. Pascal Allende asume como secretario general, secundado por Nelson Gutiérrez.

1975: DESASTRE DE MALLOCO. Mientras sostenía una reunión en una parcela de Malloco cae la dirección clandestina del MIR. Dagoberto Pérez muere en el enfrentamiento con la DINA. Nelson Gutiérrez logra huir herido.

1975: “EXTERMINADOS COMO RATONES”. Los días 17 y 19 de julio aparecen en los desconocidos diarios “Lea” de Argentina y “O Día” de Brasil dos listas de 119 miristas señalando que se estaban matando entre ellos en el exterior. El 24 de ese mes “La Segunda” recoge la información y titula en portada “Exterminados como ratas”. Posteriormente se prueba que la acción conocida como “Operación Colombo” fue digitada por la DINA. Todos fueron sido asesinados en Chile y hechos desaparecer.

1975: EL MIR SÍ SE ASILA. El secretario general del partido Pascal Allende se asila en Costa Rica. Como encargado del MIR en Chile queda Hernán Aguiló. La organización se divide en tres direcciones paralelas. La primera a cargo de Aguiló. La segunda, encabezada por Augusto Carmona y Horacio Marotta. La tercera la comanda Guillermo Cornejo “Chico Feliciano”. Todos caen, menos Aguiló. Sólo sobrevivió Marotta. El poder se concentra en Aguiló.

1977: LA CNI REEMPLAZA A LA DINA. El 18 de agosto se crea la Central Nacional de Inteligencia (CNI). El nuevo órgano represivo es comandado por Álvaro Corbalán Castilla. La Central despliega un nuevo modus operandi represivo. Comienzan las muertes por explosión y en falsos enfrentamientos.

1978: GESTACIÓN DE LA “OPERACIÓN RETORNO”. La dirección exterior del MIR planifica la “Operación Retorno”. Pascal Allende, Nelson Gutiérrez, Roberto Moreno, Patricio Rivas y Hernán Aguiló participan en el diseño del plan para el reingreso masivo de miristas a Chile para combatir la dictadura. Cientos de cuadros del MIR se adiestran militarmente en Cuba. Al año siguiente los primeros participantes de la “Operación Retorno” ingresan al país clandestinamente.

1981: DESASTRE DE NELTUME. Un año antes se crean los primeros focos guerrilleros del MIR en la zonas cordilleranas de Neltume y Nahuelbuta. El 21 de septiembre los guerrilleros de Neltume son descubiertos por fuerzas del Ejército. Sólo unos pocos sobreviven.

1983: ASESINATO DE CAROL URZÚA. El 30 de agosto un comando del MIR atenta contra el general de Ejército Carol Urzúa. La venganza de la CNI ocurrió el 7 de septiembre. En dos casas de seguridad en las calles Fuente Ovejuna y Janequeo fueron asesinados Arturo Villabela, Sergio Peña, Lucía Vergara, Hugo Ratier y Alejandro Salgado.

1984: CAEN SIETE DIRIGENTES DE LA CÚPULA MIRISTA. El 23 de agosto son asesinados en Concepción siete miembros de la dirección de la organización. Muchos de ellos habían ingresado al país en la “Operación Retorno”.

1985: EL PETIT COMITÉ DE BUENOS AIRES. El comité central del MIR se reúne secretamente en la capital de Argentina. Se agudizan las diferencias entre la facción que apuesta por dejar las armas: el “MIR Político”, y el “MIR Militar” comandado por Aguiló. Según testimonios de los presentes en dicha reunión, un grupo del sector “político” se pasa al bando de Aguiló. El 23 de septiembre dos de ellos, Jaime Orellana Cuevas y Nelson Lagos, mueren en una explosión al interior de una casa en Chillán.

1986: LA DIVISIÓN FINAL DEL MIR. En medio de pugnas internas, recriminaciones y sospechas entre sus militantes la organización se fractura y divide en MIR político y MIR militar .

1988: DETONADOS. El 5 noviembre en Temuco mueren Araceli Romo y Pablo Vergara Toledo. La versión oficial es que murieron mientras intentaban detonar un explosivo. Pablo Vergara era hermano de Rafael y Eduardo Vergara Toledo, dos jóvenes miristas asesinados en la Villa Francia por carabineros el 29 de marzo de 1985.

1989: EL ÚLTIMO CRIMEN. El joven dirigente del MIR, Jecar Neghme es asesinado el 4 de septiembre. En el último crimen de carácter político de la dictadura toman parte seis agentes de la CNI, encabezados por Arturo Sanhueza Ross.

La Nación; domingo 4 de febrero 2007.

NEPAL: 13 DE FEBRERO, ONCE AÑOS DE GUERRA POPULAR

Hace 11 años, el 13 de febrero de 1996, el pueblo de Nepal comenzó a escribir uno de los capítulos más importantes de toda su historia. De la mano del Partido Comunista de Nepal (maoísta) miles de obreros, campesinos e intelectuales se lanzaron a desarrollar la Guerra Popular; la forma más elevada de lucha política que pueden alcanzar las masas y que las pone ante la perspectiva de hacer una verdadera revolución. Hoy, 11 años después, y luego de una dura pero gratificante y satisfactoria década de ininterrumpida guerra del pueblo, tenemos que registrar una horrenda traición. Los 11 años de guerra popular que el proletariado y las masas del mundo debiéramos estar celebrando alborozadas de júbilo, se han trocado en lamentable traición de una parte de quienes hace 11 años juraron no cejar en su compromiso de dirigir a las masas nepalesas en una imparable guerra popular hasta la victoria. Por ello, los revolucionarios y las masas de todo el mundo, hoy en su once aniversario, debemos condenar la traición de los dirigentes, y refrendar el compromiso con el pueblo de Nepal, con su Guerra Popular y con su revolución.

11 años de avance de la Guerra Popular.

Haciendo alusión a la historia de Nepal, el Partido Comunista de Nepal (maoísta) llamaba la atención frente a que, desde mediados del siglo XX la lucha reformista adelantada por los partidos parlamentarios solo había llevado a nuevas y más profundas crisis para el pueblo y en general para todo el país. Decía en su declaración: "A través de este proceso de luchas, el pueblo ha sido víctima no solo de la represión repetida, e intrigas de los reaccionarios, sino también de la traición y engaños de los reformistas.

Hoy en día los más grandes traidores del pueblo son los llamados comunistas (revisionistas) que han ido tras las migajas del poder del Estado reaccionario lamiendo las botas del feudalismo y del imperialismo. El pueblo de Nepal y su historia nunca olvidarán a esos traidores que se sientan ante la misma mesa con los reaccionarios, traicionado la fe del pueblo en un cambio radical y en el Partido Comunista, pisando la sangre de miles de mártires. De nuevo si alguien insiste en que se actúe dentro de los estrechos límites de la lucha reformista en un Estado reaccionario, tarde o temprano se caerá meramente en otra traición. Esta verdad la ha demostrado la historia irrefutablemente". Declaración del 13 de febrero de 1996 P.C.N.(m).

Con este compromiso de llevar adelante la Guerra Popular, el pueblo de Nepal se lanzó sin titubeos a aceptar la dirección de ésta, su organización política y en poco tiempo Nepal cambió de rostro. Los montes Himalayas se convirtieron en el corazón palpitante de la guerra popular; las mujeres esclavizadas durante siglos bajo el dominio oscurantista feudal ahora veían el mundo de otra forma, ante sus ojos se abría la posibilidad real de conquistar una completa y total liberación; Nepal pasó de ser un infierno para su pueblo y vacacionadero para los grandes burgueses, a convertirse en un territorio donde las propias masas de obreros y campesinos comenzaron a escribir su propia historia; miles de kilómetros pasaron a ser controlados por el pueblo en armas a través de la formación de órganos de poder popular; el Ejército Popular de Liberación creció y se fortaleció gracias a su profundo amor y entrega a las masas; cada rincón de Nepal era un punto de enconada lucha contra el poder reaccionario del monarca y a pesar del apoyo de los imperialistas al régimen, la lucha armada logró avanzar hasta la ofensiva estratégica. La destrucción del Estado reaccionario y la construcción de un nuevo tipo de Estado en todo el país era una posibilidad en el futuro inmediato, y el pueblo estaba listo para lanzarse a la lucha decisiva, el coraje y arrojo del pueblo de Nepal estaba floreciente y poderoso.

En medio de la Guerra se fraguó la traición

Los acontecimientos ocurridos a finales del 2006, fueron la concreción de una preparada renuncia a la revolución. En medio del vertiginoso avance, y mientras el pueblo de Nepal se preparaba para dar un impulso gigantesco a la construcción de la nueva sociedad, el 2006 fue el año de la traición de los dirigentes del Partido. Ya desde comienzos de la década, en el 2001, y con mucha intensidad en el 2003, la dirección del Partido Comunista de Nepal fue presa de las teorías socialdemócratas y revisionistas, que desconfiando de las masas ven imposible el triunfo sobre la burguesía.

Aprovechando el prestigio ganado como dirigentes del proletariado revolucionario, y con el respaldo de un Partido como el de Nepal, se dedicaron a configurar una sustentación teórica para, a nombre del marxismo, renunciar a la revolución.

Con Prachanda a la cabeza, una parte de la dirección traicionó los principios enarbolados hace 11 años y dedicaron sus energías a "demostrar" que hay un nuevo tipo de socialismo, que en las actuales condiciones no es posible el triunfo revolucionario, que el marxismo - leninismo - maoísmo es insuficiente, que la experiencia de las revoluciones de Rusia y China hay que reevaluarlas, y que poco de ellas es aplicable ahora; sin titubeos declararon equívoco el análisis hecho por Lenin en su obra cumbre sobre el imperialismo como la antesala de la revolución proletaria, y se dedicaron a hacer pasar de contrabando las teorías de Kautsky sobre el ultraimperialismo. Su teoría de la "democracia del siglo XXI" se convirtió en la justificación para marchar a la cola de la burguesía e incluso de sectores más atrasados, y como si fuera poco, salieron a defender una organización imperialista como la ONU colocándola como imparcial.

Hoy en el 2007 y a 11 años de iniciarse la Guerra Popular, las fuerzas prachandistas borran de un plumazo la condena que ellas mismas hicieran aquel 13 de febrero de 1996 contra los revisionistas y como si la historia se repitiera, ahora es a ellas a quienes hay que condenar por traidoras a la revolución y al pueblo.

No hay término medio: o se defiende el prachandismo, o se defiende la Guerra Popular

Ante la actual realidad, no puede haber términos medios, hay una situación objetiva y es la pugna que se presenta entre las condiciones propicias para la revolución y la renuncia de los dirigentes del Partido Comunista de Nepal (maoísta). Que el mundo está maduro para la revolución, es una verdad de apuño que los auténticos comunistas revolucionarios defendemos, toda vez que está demostrado que el imperialismo es un sistema moribundo y en completa decadencia, al cual no se le puede abonar o adobar para perpetuarlo, sino por el contrario hay que acelerar su acabose.

Por 11 años los avances de la Guerra en Nepal llevaron agua al molino de la revolución, pero hoy los dirigentes han renunciado y se han entregado de pies y manos a la democracia burguesa; han cambiado la lucha por destruir el Estado por la pugna parlamentaria para arreglarlo, por hacerlo, según ellos, más democrático, entiéndase más burgués. Han dado la orden de desarmar el Ejército Popular y se han unido a los partidos burgueses, pequeñoburgueses e incluso feudales, en una "democracia multipartidaria". Han renegado de la necesidad de la dictadura del proletariado y en lugar de haber conquistado las fuerzas democráticas y progresistas para el programa de la revolución, han renunciado a éste, y se han apelmazado en una masa informe para salvarle la vida al capital.

El movimiento comunista auténtico, todos los verdaderos revolucionarios y las masas honestas, no pueden menos que denunciar y combatir el prachandismo, de la misma manera que deben llamar al orden a quienes con su silencio cómplice han permitido que cojan vuelo esas teorías, cuya consecuencia práctica es la traición a la revolución mundial.

En esta pugna no hay términos medios y no se puede dar crédito a las idioteces de quienes andan pregonando que todo no es más que una jugarreta táctica de la dirección del Partido, que no es cierto que se piense entregar ni negociar, que el pueblo sigue bajo la dirección de Prachanda armado y combatiendo y que el poder popular no se está desarticulando. A estos bufones de la revolución, que por falta de una posición de clase claramente proletaria y la ausencia de criterio político propio, a esos señores, hay que compulsarlos a que tomen posición; ó están con los prachandistas, ó están con la guerra popular y las masas.

Nuestra posición es clara, el prachandismo es la claudicación y la renuncia; nuestros vivas son para la Guerra Popular y por la revolución. Y hoy en su once aniversario, con firmeza levantamos la roja bandera de la revolución proletaria, la bandera que enarbolaran Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao Tse Tung, la bandera que ha ondeado durante estos once años en las elevadas cumbres himalayas, y por las que el pueblo de Nepal ha ofrendado miles de vidas. En este once aniversario, los pueblos del mundo deben saber, que a pesar de los reveses y la traición de los prachandistas , la lucha continúa, y de entre las fuerzas honestas de Nepal y el mundo, saldrá la nueva vanguardia que pondrá en su lugar a los traidores y continuará en su camino hacia la revolución.

Revolución Obrera Nº 210

Unión Obrera Comunista (mlm).

COMUNICADO PÚBLICO DESDE LA C.A.S.

Desde la Cárcel de Alta Seguridad, en Santiago de Chile, Waikilaf Cadin Calfunao informa a la comunidad nacional e internacional que:

Después de 6 meses y 13 días de injusta prisión preventiva, me encuentro relegado, a 875 km. lejos de mi comunidad, mi territorio ancestral, mi familia, y todo mi entorno natural, por lo que siento vulnerados mis derechos humanos, culturales y mi cosmovisión mapuche, obligándome la situación a congelar mis estudios, de derecho sin tener antecedentes penales, ni condena anterior de ningún tipo que avale el ensañamiento del sistema de justicia chilena ejercida en mi contra.

Una vez más alzo mi voz para denunciar, que a la fecha de hoy, aun no se efectúa juicio alguno en mi contra, permaneciendo en prisión en calidad de imputado, en la sección de máxima seguridad sometido a un duro régimen penitenciario con 22 horas diarias de encierro en una pequeña celda de castigo, sin luz natural con solo 2 horas de salida a un pequeño patio, trato cruel e inhumano, para cualquier persona.

Señalo también que comparto este régimen junto a reos sociales condenados lo que demuestra como el estado chileno castiga y criminaliza la lucha de mi pueblo., arrestando a dirigentes y miembros de comunidades aplicando abusiva y exageradamente las leyes omitiendo el derecho a un debido proceso, a un juicio justo y a la presunción de inocencia que asiste a todo prisionero.

El estado chileno solo protege los intereses de las empresas transnacionales, celulosas y terratenientes dueños de fundos, que invaden día a día el territorio mapuche, depredan el medio ambiente y la naturaleza, para explotar proyectos en favor de sus capitales ,sin medir el daño que provocan al ecosistema y la vida de los habitantes de la región, y legítimos dueños del territorio ancestral .

Desde mi más profunda convicción por las demandas justas de mi pueblo; por los claros e intransables principios de nuestra cosmovisión y fiel a los principicios del " ad mapu " mapuche, que conjuga sin duda el equilibrio y la armonía necesarios para nuestra existencia como pueblo.

Declaro que lejos de doblegar mi voluntad, estoy cada vez más convencido del derecho que me asiste a la resistencia y reivindico la lucha en defensa de los derechos y la dignidad que nos corresponde como pueblo mapuche ante el sometimiento que se nos pretende imponer por la fuerza por parte del estado opresor y represor.

El día jueves 1º de marzo-2007 debo asistir al tribunal de Temuco a la revisión de medidas cautelares; por lo que hago un llamado a todos quienes son solidarios con la causa mapuche, a los que nos han apoyado en este duro trance, a las organizaciones mapuche y no mapuche, los jóvenes los estudiantes a los medios de prensa alternativos quienes sacan y son nuestra voz , ayudándonos a romper el cerco informativo que prevalece en chile coludidos entre el estado y los grupos económicos.

A la comunidad internacional, que observa a la distancia la flagrante vulneración de nuestros legítimos derechos ...a todos y a todas, los llamo a pronunciarse públicamente, los invito a acercarse en terreno a conocer la realidad objetiva, a los que tienen sueños de la existencia de un mundo mejor, a los que se revelan contra la injusticia ,que se sumen a la resistencia en donde quiera que se encuentren.

Por mi parte les digo que no han logrado ni lograran, doblegar mi espíritu indómito, que me asiste el newen de mis ancestros y no claudicare en la lucha para que sean restituidos todos los derechos de mi pueblo mapuche, y sea reconocida la deuda histórica del estado chileno con el pueblo mapuche…y se asuman la ratificación de los convenios internacionales, tal como lo hacen los estados democráticos, dignificando la existencia de los pueblos originarios del mundo.

Desde la Cárcel de Alta Seguridad

Santiago de Chile

Waikilaf Cadin Calfunao

¡MARRI CHIWEU!